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La tragedia del vuelo 522 de Helios Airways

En un mañana de Agosto del 2005 un vuelo proveniente de Chipre llevaba sobre volando el espacio aéreo griego por más de una hora sin que las torres de control pudieran establecer contacto con él. Temiendo un ataque terrorista, las Fuerzas Armadas Helénicas enviaron dos aviones caza para interceptarlo. Al llegar hasta el avión y escoltarlo, los pilotos de los cazas pudieron observar como todos los pasajeros yacían inconscientes en sus asientos, con las máscaras de oxígeno colocadas. Un poco más adelante, en la cabina, pudieron ver al copiloto del avión desplomado sobre los controles, inconsciente también. Al capitán nunca lo pudieron ver, no estaba en su lugar. Apenas unos minutos después de que los pilotos de los cazas observaran esta escena, vieron como en la cabina ingresaba una persona, que más tarde se supo era un auxiliar de vuelo, que se sentó en el asiento del capitán y trató con sus rudimentarios conocimientos en aviación de pilotear el avión. Se sabe que esta persona hizo algunas señales con sus manos a los cazas, que asistían impotentes al espectáculo, pues muy poco podían hacer. El destino hizo que para cuando esta persona llegara a la cabina, el avión se quedara sin combustible y empezara un abrupto descenso producto del apagado de todos sus motores. Los pilotos de los cazas pudieron ver el avión estrellándose contra el suelo y matando instantáneamente a todos sus pasajeros.

La historia corresponde al vuelo 522 de Helios Airways. El avión se dirigía desde la isla de Chipre hacia una escala en Atenas, para seguir hasta República Checa que era su destino final.

Vuelo Helios Airways 522

El accidente se debió a un problema en la presurización del avión: durante el vuelo anterior la tripulación había notado la formación de hielo en algunas compuertas y por lo tanto había solicitado al personal técnico que revisara todo el sistema de presurización. Es normal que un avión se despresurice, lo que no es normal es que lo haga a una velocidad que pueda matarte, ya que se supone que los sistemas automáticos del avión deben estar compensando todo el tiempo la pérdida de presión en el interior. Luego de reparar las fugas y revisar que todo funcionara correctamente, el mecánico a cargo de la revisión olvidó volver a colocar la perilla que regula el funcionamiento del sistema. La perilla tenía dos posiciones: automático y manual. Quedó en manual; lo que significa que sin el control y supervisión constante de los pilotos, el avión perdería todo el oxígeno respirable a medida que fuera ascendiendo.

Perilla de control de presurización

El panel con la perilla de control de presurización ubicada en la posición “Manual” fue encontrado entre los restos.

Apenas el avión despegó, empezaron las alarmas. En particular, la alarma de despresurización cuenta con un indicador lumínico como “primer advertencia” y un indicador sonoro cuando la situación es grave. El primer indicador fue completamente ignorado por los pilotos, dado que el sol invadía la cabina y no era posible verlo. El segundo indicador no pudo ser interpretado correctamente por los pilotos, que pidieron asistencia a la torre para entender qué significaba y allí tampoco entendieron qué podía estar ocurriendo. Podría parecer que los pilotos eran unos ineptos, pero la verdad es que la alarma de despresurización, y acá cito a un piloto que aparece en el video de las fuentes, es “un tipo de indicador que la mayoría de los pilotos no escucha en toda su carrera“, con lo cual el sonido de la alarma puede ser fácilmente confundido con el de otro tipo de problema que no es grave; y que sería la razón por la cual familiares de las víctimas demandarían a Boeing, la empresa que fabricó el avión.

El avión así, siguió su ascenso.

Al ir ganando altura, el sistema automático que regula el disparo de las máscaras de oxígeno se activó, haciendo que descendieran y que es la razón por la cual todos los pasajeros tuvieron al menos unos 12 minutos de consciencia, tiempo tras el cual se agota la pequeña reserva que se incluye para los pasajeros (hay que hacer notar, sin embargo, que 12 minutos son tiempo suficiente para que un avión descienda hacia los mucho más “respirables” 3.000 metros de altura).

Los pilotos del avión, en cambio, lo tuvieron algo más difícil. Por cuestiones de seguridad, no es seguro colocar máscaras que se disparan automáticamente sobre todos los instrumentos de vuelo. Por lo que los pilotos cuentan con su propio tanque dedicado, pero ellos deben ser capaces de colocarse las mascarillas por sí mismos. Y recordemos que el avión seguía en continuo ascenso. Para el punto en el cual las mascarillas se habían disparado para los pasajeros, los pilotos probablemente ya estarían bajo los efectos de la falta de oxígeno, impidiéndoles reaccionar adecuadamente, que además es el motivo por el cual no llegaron a hacer descender el avión cuando todavía había tiempo para ello. Pasados unos pocos minutos, el copiloto se desmayó y el piloto probablemente trató de recurrir a algún tanque de oxígeno portátil, la verdad es que no sabe que pasó con él, puesto que no estaba en la cabina cuando llegaron los cazas.

En este punto, el avión ya era una nave fantasma que volaba en piloto automático.

Apenas unos dos minutos después de que los cazas llegaran al avión, aparece en la cabina un auxiliar de vuelo. Se cree que éste pudo haber sobrevivido hasta este punto gracias a que contaba con entrenamiento militar como buzo táctico y porque como miembro de la tripulación tenía acceso a varios tanques de oxígeno. También contaba con rudimentarios conocimientos en aviación, pues llevaba algunas horas de entrenamiento en simuladores. Los pilotos de los cazas pudieron observarlo tratando de reanimar al copiloto y también pudieron verlo haciéndoles señas con sus manos. Más tarde se sabría que esta persona intentó contactarlos a través de la radio y que intentó emitir varias señales de MAYDAY solicitando ayuda. Lamentablemente, no tenía la capacidad para darse cuenta de que la radió todavía seguía sintonizada para contactar con la torre de control en Chipre.

Para este momento, el avión llevaba en el aire tres horas y la escala en Atenas debía haber sido una hora y media después del despegue. Con lo cual, el avión ya llevaba en el aire el doble del tiempo de lo que estaba planeado. Primero se apagó el motor izquierdo y el avión empezó a virar producto de contar con un motor menos, los cazas podían observar el errático vuelo y descenso del avión y los desesperados intentos de la persona a bordo por tratar de controlarlo. Luego se apagó el motor derecho. Y el avión se estrelló.

Fue el fin para todos los pasajeros. Aunque más tarde se supo a través de autopsias sobre algunos restos (muchos quedaron irreconocibles por las llamas) que la gran mayoría estaban vivos al momento del impacto, aunque no fue posible determinar si conscientes o no.

Fuentes:

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